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Incapacidades Permanentes

Incapacidades Permanentes

Concepto de Incapacidad Permanente

Las incapacidades permanentes vienen desarrolladas en los artículos 193 y siguientes del Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social.

El mismo la define como aquella situación en la que el trabajador, tras haber recibido el correspondiente tratamiento médico, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves. Dichas reducciones deben ser definitivas y cuya consecuencia sea la disminución de su capacidad laboral.

En consecuencia, debemos desmembrar diversos requisitos iniciales:

El primero es haber recibido el tratamiento médico. Por lo tanto, debe derivarse de un proceso de incapacidad temporal, es decir, de una “baja” bien de los servicios públicos de salud o de la mutua de accidentes que tenga concertada la empresa.

El segundo es que presente una reducción anatómica o funcional grave de carácter y definitivo. Ello conlleva que no se prevea recuperación de la situación de mejora del cuadro médico resultante.

Y por último, que limitaciones objetivas establecidas en el punto anterior, supongan una disminución de su capacidad laboral. Y esto obviamente dependerá de la profesión y puesto de trabajo de cada persona.

Tipos de Incapacidades Permanentes


En la escala que gradúa los distintos tipos de incapacidades permanentes encontramos la denominada incapacidad permanente parcial, la incapacidad permanente total, la incapacidad permanente absoluta y la gran invalidez; Además por debajo de éstas o en un nivel inferior se encuentran las “Lesiones Permanentes No Invalidantes”, o los denominados “Baremos”.


Lesiones Permanentes No Invalidantes (LPNI). Baremos

Aunque no la encuadramos dentro de las incapacidades permanentes,las lesiones permanentes no invalidantes son aquellas lesiones de menor impacto funcional en cuanto al trabajador para el desarrollo de su profesión habitual, pero que supone una alteración física que es indemnizable y que alguna Mutua de Accidentes de Trabajo, en no pocas ocasiones, pasa por alto.

Dichas lesiones deben suponer:

a) Una alteración de la integridad física del trabajador.

b) Debe ser como consecuencia de un accidente de trabajo.

c) Carácter definitivo de la lesión y

d) Que se encuentra dentro de las lesiones recogidas en las tablas de los baremos.

Tal y como comentábamos anteriormente en muchas ocasiones, en accidentes leves, nos quedan pequeñas secuelas como cicatrices, limitaciones de movilidad, o incluso mutilaciones de carácter no invalidante.

Incapacidad Permanente Parcial

Se considerará que puede ser beneficiario por Incapacidad Permanente Parcial aquel trabajador que haya sufrido un accidente laboral, cuyas lesiones sean definitivas, y que, consecuencia de las mismas, vea mermada su capacidad para el desarrollo de la profesión habitual en al menos un 33% de su rendimiento normal, sin llegar a suponer una Incapacidad Permanente Total. Debemos recordar en todo momento que existe una graduación dentro de las Incapacidades Permanentes.

Los requisitos principales y que en cierto modo entrañan ciertas dificultades radican en la prueba objetivable de que la merma física producida por la lesión definitiva repercuta de forma directa en la capacidad laboral del trabajador, de tal forma que suponga una reducción del rendimiento normal de al menos el 33%. Asimismo, se tendrán en cuenta otros factores como la peligrosidad o penosidad que comporte para el desarrollo laboral.

La cuantía a pagar por parte de la entidad Gestora o Colaboradora asciende a 24 mensualidades de la base reguladora que se haya tenido en cuenta durante la situación de incapacidad temporal. El abono de dicha cantidad se realiza en un único pago de ahí que se denomine “pago a tanto alzado”. Es decir, se realiza un solo pago al trabajador por el importe total de la indemnización. 

Ejemplo: Base Reguladora de la Incapacidad Temporal:  1000 euros x 24 meses = 24.000 Euros.

Incapacidad Permanente Total

La Incapacidad Permanente Total es aquella que impide al trabajador el desempeño de lo que venía siendo su profesión habitual.

Dicho de otro modo, dadas las secuelas definitivas que sufre el accidentado, éste, no es capaz de desarrollar sus tareas o las tareas fundamentales de dicha profesión.

Ello no debe limitar el que el trabajador no pueda desarrollar otro tipo de profesión diferente.

Además, se deben tener en cuenta otros factores a la hora de intentar determinar el grado de incapacidad ante el que nos encontramos. Entre otros influirá la edad del trabajador, el nivel cultural, el nivel de formación académica, experiencia laboral, etc..

La gran mayoría de las peticiones de incapacidades permanentes son planteadas en este grado

La cuantía de la pensión por invalidez permanente total se fija en un primer momento en un 55% de la Base Reguladora establecida, pudiendo incrementarse hasta un 75% a partir de que el pensionista cumpla los 55 años.

Ejemplo de Incapacidad Permanente Total: 

Un señor de profesión “comercial” que por un accidente vea comprometida de forma severa su aparato locomotor o la deambulación y/o la bipedestación, estaría de forma clara afecto a una Incapacidad Permanente Total, dado que no podría desarrollar dicha labor. Sin embargo, si que podría trabajar como administrativo o telefonista en una oficina en la que no se le requiriesen desplazamientos.

Incapacidad Permanente Absoluta

Se fijará la misma para aquel trabajador que no pueda desarrollar ningún tipo de actividad laboral, aún siendo ésta sedentaria o liviana.

Es decir, no permite a la persona ser capaz de desarrollar ningún tipo de trabajo.

Para ello y, como es obvio, debe padecer unas secuelas físicas y/o psíquicas de gran envergadura.

No obstante, se deberán tener en cuenta otros factores: la edad del trabajador, su nivel cultural, estudios-formación académica, y experiencia laboral entre otros.

Además, el trabajador debe ser capaz de poder desarrollar una jornada laboral “normal” sin grandes dificultades o impedimentos.

Por ello, además, se tendrá en cuenta a la hora de valorar el grado de incapacidad el tipo de medicación que deberá tomar, qué o cuáles son los efectos secundarios de la misma y si los puede tomar durante su jornada.

No podrá suponer un riesgo o peligro para sí, o para terceras personas, que dicha persona desarrolle la profesión u oficio.

Se trata de procesos de gran complejidad en el seno de las incapacidades permanentes.

Cuantía de la pensión:

El trabajador cobrará en 100% de la base entre reguladora

En los casos de accidentes de trabajo en los que pudieran existir deficientes condiciones laborales en cuanto a las medidas de seguridad y salud de los trabajadores, según la gravedad de falta que se impusiese por el órgano correspondiente, se podría incrementar entre un 30-50% la pensión a cargo del empresario infractor.

Tal y como hemos relatado y esperamos que quede totalmente claro, no es posible realizar generalizaciones en cuanto al grado de incapacidades. No se puede determinar en términos generales si un trabajador por padecer unas determinadas lesiones le será otorgada una incapacidad permanente parcial, una incapacidad permanente total o una incapacidad permanente absoluta. Por ello se deberá estudiar cada caso concreto.

Ejemplo de incapacidad permanente absoluta:

Albañil, varón de 58 años, con estudios básicos, y experiencia laboral únicamente de peón de 40 años, que fruto de un accidente de trabajo sufre la pérdida de visión en ambos ojos con carácter definitivo.

Gran Invalidez

Es el mayor grado de incapacidad existente en las incapacidades permanentes. El factor diferencial frente al  resto de incapacidades laborales es que el trabajador accidentado, dadas las  secuelas definitivas existentes, necesitará de la ayuda de una tercera persona para poder desarrollar las tareas básicas y esenciales de su vida cotidiana.

Con ello queremos decir que dicha persona será incapaz de satisfacer por si misma aquellas necesidades primarias del ser humano, entendiendo éstas como: capacidad para alimentarse, de higiene, vestirse, desplazarse, y todos aquellos actos análogos. Obviamente, dicha persona requerirá de dicha ayuda, indispensable, para poder subsistir fisiológicamente y en términos de máxima dignidad humana.

La cuantía para la Gran Invalidez será la fijada como pensión por la incapacidad permanente que corresponda incrementada porcentualmente con la finalidad de poder hacer frente a los gastos de la tercera persona que necesitará el pensionista, y que en ningún caso será inferior al 45% de la pensión percibida.

Ejemplo de incapacidad permanente absoluta:

Lesión en médula espinal, Tetraplejia.

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